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Londres.

Rara vez es fácil, si uno es producto de un padre voluble, establecer su propia identidad en la vida, aun si hasta cierto punto uno es una rama del viejo árbol. Lisa Simone lo sabe muy bien. Ha vivido con su madre, Nina Simone, la mayor parte de sus 53 años.

Prefiero llamarla su sombra, dice su hija, sonriendo con serenidad.

Sin embargo, la sombra amenaza continuamente con consumirla. Una nueva cinta biográfica sobre su madre, titulada Nina, que se estrena el mes próximo, ha recibido críticas porque está llena de errores de hecho. El proyecto fue fallido desde el principio, declaró Lisa Simone recientemente a la revista Time. Está claro que no es la verdad sobre la vida de mi madre. No es así como uno quiere que se recuerde a sus seres queridos.

Como su madre, Lisa es cantante de jazz y blues, y lo ha sido durante toda su edad adulta. Pero fue apenas en 2014 cuando presentó su primer álbum, All Is Well, Now comes My World (Todo está bien, ahora viene mi mundo).

Así es la vida

Si por mí hubiera sido, dice, usted y yo hubiéramos tenido esta conversación hace mucho tiempo, o ya estaría en mi décimo álbum. Pero la vida es la vida, ¿verdad?

Nos reunimos en Boisdale, un lugar de jazz en el corazón de Canary Wharf, en Londres. Está aquí para una presentación de tres noches, y ha viajado durante la noche desde su hogar, en el sur de Francia. Mudarse de Estados Unidos a Francia hace dos años fue necesario, dice.

Tuve una epifanía una noche, recuerda. Llevaba tiempo tratando de consolidar una carrera musical en Estados Unidos, pero le dijeron que era demasiado vieja. Entonces vino a Europa, presentó shows para públicos receptivos en París, y luego buscó la vieja casa de su madre en un pequeño poblado a las afueras de Marsella. La sentí como mi hogar, y supe que tenía que quedarme, afirma.

Simone tiene la expresión radiante de quien ha sido empujado al borde antes de lograr retroceder sujetándose con uñas y dientes.

¿Que si he estado enojada en mi tiempo?, inquiere de pronto. ¿Ha visto la película sobre mi madre?

Se refiere a What Happened, Miss Simone? (¿Qué pasó, señorita Simone?), cautivador documental que ella coprodujo acerca de la turbulenta vida de su madre: el abusivo matrimonio con el ex policía Andrew Stroud; su participación cada vez más vehemente en el movimiento de derechos civiles, y su depresión y trastorno bipolar, que durante mucho tiempo no le fueron diagnosticados. Era una mujer difícil, tan furiosa con el mundo que necesitaba alguien con quien desquitarse. Y a menudo ese alguien era Lisa.

Claro que he estado enojada, admite Lisa ahora. Soy la hija de Nina Simone; provengo de ella. Por eso he tenido tanto trabajo que hacer.

Al explicar cómo su nuevo álbum le trajo la satisfacción personal que tanto necesitaba, expresa: “Somos todos uno en el mundo, y tenemos tantas cosas profundas que nos unen, mucho más que las que nos dividen. Por eso he escrito algunas canciones sobre la experiencia humana.

Hace veintitantos años, cuando decidí que quería ganarme la vida con esto, mi madre preguntó: ¿por qué? Entonces pedí a Dios que me ayudara a inspirar amor y positivismo en otros desde el escenario, con ejemplos de mi propia vida. Tenía 28 años, y no me daba cuenta de lo que estaba diciendo.

Claridad y ruptura

Ahora, asegura, sí se da cuenta. Es importante, creo, llegar de un lugar de claridad, ¿no cree usted?

Lisa Simone nació en 1962 y, hasta la separación de sus padres, creció en Nueva York. Después de la ruptura dividió su tiempo entre su madre y su padre y asistió a una serie de internados. Quería ser abogada, pero terminó de ingeniera civil en la fuerza aérea estadunidense, prestando servicio en Estados Unidos, Corea del Sur y Alemania.

Pero el anhelo de cantar –al margen de las opiniones de su madre al respecto– nunca la dejó. A los 28 años volvió a Estados Unidos y encontró empleo, primero de cantante de respaldo y luego en musicales de Broadway. “No creo que ser ‘la hija de’ se haya interpuesto en mi camino ni tampoco creí necesitarlo para abrir puertas, porque siempre creí en mí misma. Llámelo ingenuidad o arrogancia, pero nunca imaginé que me llevaría tanto tiempo.”

Ese hecho sin duda le duele. Durante años ha practicado una meditación budista llamada las tres puertas de la liberación, y dedica mucho de su tiempo a ella. Dice que la ha ayudado a enfrentar la miríada de dificultades en su vida, entre ellas sus propios problemas como madre. Simone tiene cuatro hijos (incluso un hijastro) de entre 16 y 33 años de edad. Si bien tiene un fuerte vínculo con su hija de 16 años, las relaciones con sus otros hijos, en especial el mayor, Joe, han sido problemáticas.

Por mucho que intentara hacer diferentes elecciones con él, siempre llegamos al mismo lugar al que llegaba con mi madre, señala, frunciendo el ceño. ¿Cómo ocurrió eso? No era lo que quería. Traté de hacer elecciones, estaba consciente. Y sin embargo… Aquí estamos todavía separados, todavía con mucho dolor entre nosotros.

Recuerda que hace dos años Joe, entonces de 31, le dijo que la odiaba. Lisa estaba inmersa en la meditación en ese tiempo; la ayudó a enfrentar el exabrupto y superarlo. Uno no se enoja si no hay amor, ¿cierto?

Profundo dolor

Al parecer sigue experimentando dolor en la familia. Después de apenas un año de internado en Francia, su hija la llamó tóxico, y ella y su padre, el marido de Simone por 20 años, regresaron a Estados Unidos y la dejaron sola en la casa de su madre, con el corazón destrozado.

Y entonces, pregunto, ¿por qué simplemente no vuelve con ellos?

Su sonrisa es paciente, pero denota fastidio. Porque estoy en una etapa de mi vida en la que la ventana no permanecerá abierta para siempre, responde. “Mi hija irá pronto a la universidad, mi marido (que trabaja en negocios internacionales) viaja mucho. No quiero quedarme en casa mirándome el ombligo. Y tampoco quiero seguir enfocándome en el legado de mi madre. Quiero encontrar mi propio lugar.

Durante demasiado tiempo he tratado de navegar el lodazal del agua sucia de mi madre, si quiere verlo así. Ya no. Quiero un capítulo diferente, por favor. Ahora se trata de mí.

FUENTE

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